El protocolo de Kioto definió las obligaciones de reducción de gas con efecto invernadero (GEI) para 53 países industrializados.
La mayoría de estos países, dentro de los cuales Francia, ha “transferido” una parte de sus obligaciones a las industrias que emitan más GEI (industria química, cemento, producción de energía, etc.). A los países les han fijado cantidades máximas anuales de emisiones de CO2, o “cuotas de CO2”. Si estos grandes contaminadores no cumplen con el objetivo de reducción tienen dos opciones: o compran cuotas a otro gran contaminador que haya sobrepasado su objetivo reduciendo más de lo que debía o compran “créditos” de carbono que corresponden igualmente a reducciones de CO2 generadas por proyectos de reducción. Estos “créditos” y otras “cuotas” de CO2 han contribuido a la emergencia del mercado oficial del carbono cual ha sido definido de manera oficial dentro del protocolo de Kioto y es entonces el resultado de una decisión internacional. Este mercado oficial es coordinado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC).
Por otro lado, otros socios, sin obligación oficial de reducir sus emisiones de CO2, han decidido de hacerlo voluntariamente. Una empresa, una colectividad local o un particular, se compromete en su deseo de cumplir con su responsabilidad social, en reducir sus emisiones de gases. En la medida en que cierta cantidad de emisión queda irreducible, decide entonces compensarla. Tomemos el ejemplo de una empresa de servicio que emite un promedio de 1,000 toneladas de CO2 por año, un mejoramiento de su eficiencia energética, un trabajo profundo de ahorro de energía y de sobriedad energética podrá permitirle por ejemplo hacer bajar su nivel de emisión hasta 800 toneladas de Co2 por año. La empresa decide compensar estas emisiones, es decir quiere que estas 800 toneladas de CO2 por año sean “compensadas”, ayudando a la reducción de 800 toneladas de CO2 por año en otro lugar. Porque esta práctica permite difundir tecnologías limpias, esta práctica de “compensación” es común en los países en vías de desarrollo.
Estas toneladas de Co2 reducidas en otro sitio del mundo toman ellas también la forma de “bonos” que se cambian en el mercado voluntario del carbono.
Descargar estos documentos para obtener más informaciones:
-Mercado oficial del carbono
-Mercado voluntario del carbono
Los V.E.R. (Verified Emission Reductions) son créditos carbono “no oficiales”, es decir que forman parte del mercado voluntario del carbono. Estos créditos son unidades atribuidas al responsable del proyecto que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, y que el portador del proyecto puede luego comercializar. Un crédito carbono corresponde a una reducción de emisiones por el valor de una tonelada de CO2.
Aunque los proyectos que generan los V.E.R respetan en su mayoría el procedimiento definido por la O.N.U, éstos no son registrados por este organismo afín de poder limitar sus costos
Las etapas de validación y de verificación son esenciales a la valorización de un proyecto.
La validación tiene como objetivo afirmar la coherencia del documento oficial de presentación del proyecto al mercado, el PDD (Project Design Document). La validación evalúa la confiabilidad de los impactos previstos por el programa (impacto social así como ambiental).
La verificación tiene como objetivo probar, en el terreno, que los resultados del monitoreo son exactos, que las tecnologías apropiadas especificadas en el programa han sido o están siendo utilizadas, que sus impactos son efectivamente positivos.
La verificación debe ser ejecutada cada año (cada dos años para algunos proyectos). Eso significa que el monitoreo debe ser realizado con regularidad por el líder del proyecto. Las reducciones de CO2 generadas ese año por el proyecto pueden así ser certificadas y el proyecto puede continuar a ser valorizado.
El monitoreo en el mercado del CO2 representa el conjunto de técnicas que permite medir, analizar y seguir las reducciones de emisiones de CO2. Esta etapa permite principalmente la certificación de “bonos” de carbono generados.
Luego de un estudio – cualitativo y cuantitativo – de la línea base, el monitoreo permite medir la situación una vez que la tecnología apropiada implementada es utilizada. Así por ejemplo, en el caso de un proyecto de cocinas mejoradas, se trata de medir rigurosamente la cantidad de combustible utilizado por las familias con la tecnología apropiada y compararla con los resultados obtenidos en el momento de la elaboración de la línea base es decir con una cocina tradicional.
El objetivo del monitoreo es el de asegurar la viabilidad y la confiabilidad de los resultados – es una etapa esencial en la valorización de los proyectos. Interviene en el momento de la ejecución de los proyectos pero debe ser efectuado cada año para permitir la certificación anual de los créditos carbono.
Afín de que los socios puedan respetar el requisito del monitoreo y estén capaces, a mediano plazo de liderar solos el proceso, MICROSOL: